el dulce olor que deja la lluvia,
luego de haber paseado
por los escalones de la madrugada
lo que parece un día melancólico
no es mas que percepción del entorno
de la brisa que corre como un niño en el parque
del olor característico que trae imágenes de otros tiempos
de esa frescura que llena el alma
es la oportunidad perfecta de acompañar sensaciones
con una buena taza de café (aunque siempre encuentro excusas para el café, pero esa es otra historia)
creando una mezcla de aromas y emociones
pensando en lo que es, será y fue
N.E.: escrito tiempo atrás, publicado en invierno